Habitar lo extremo | Cuando la arquitectura y la ciencia desafían los límites de la Antártida 

En el marco de La Bienal, y por iniciativa de Victoria y Violeta Nuviala junto al colectivo 6044 SUR, se realizó la propuesta “Habitar lo Extremo”, un espacio donde la arquitectura, la tecnología industrial y la investigación científica se encontraron para explorar una de las fronteras más desafiantes del planeta: el continente antártico. 

La arquitectura frente a la escala Antártica

El encuentro comenzó desmontando la idea de la Antártida como un vasto desierto inerte. Desde una mirada que combinó arquitectura, ciencia y producción industrial, y con el valioso testimonio del Arq. Santiago Cismondi, quien abordó la Base Marambio en su doble rol de arquitecto y fotógrafo, se analizó cómo el refugio antártico funciona como un organismo constructivo en permanente tensión con un entorno hostil.

Las temperaturas extremas y la severidad del clima imponen estrictas restricciones tanto al trabajo de campo como al registro espacial y visual. En ese escenario, la forma de los proyectos responde a una funcionalidad rigurosa: cada decisión proyectual es una herramienta para preservar al individuo y garantizar la operatividad continua de la base.

Mínima escala y respuesta social desde el Sur Global

El análisis espacial cobró un rol central con la participación del colectivo 6044 SUR, que investiga los habitares mínimos y las dinámicas sociales desde la perspectiva del “Sur Global”. Cuando la permanencia implica largos períodos de encierro estacional, el diseño de espacios reducidos se vuelve un factor crucial para la convivencia comunitaria.

Los expositores destacaron, además, que la infraestructura antártica no debe entenderse como un enclave aislado, sino como una pieza en constante evolución dentro de una red en expansión. Lejos de la quietud, los desafíos actuales exigen pensar el crecimiento de las bases científicas, la incorporación de nuevos proyectos y la optimización continua de las áreas operativas, en una región con exigentes requerimientos logísticos.

Los materiales de la Base Marambio

El eje industrial aportó la perspectiva de la estandarización y la logística crítica de la mano de la Arq. Silvia Velázquez, del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial). Construir en la Antártida exige someter los componentes a rigurosos ensayos de laboratorio que certifiquen su rendimiento frente a amplitudes térmicas severas y vientos de fuerza huracanada.

En ese contexto, la presentación de innovaciones tecnológicas a cargo de la Arq. Adriana López, de MUCHTEK, resultó determinante para el desempeño térmico de los refugios. La hermeticidad y el aislamiento de sus cerramientos reducen de forma directa el consumo de combustible para calefacción y optimizan el uso de la energía en un territorio de logística altamente compleja.

Un territorio que transforma a quien lo habita

Hacia el cierre, el debate se centró en la dimensión humana y en las huellas que deja la experiencia antártica en investigadores, proyectistas y técnicos. Los participantes coincidieron en que residir y trabajar en este laboratorio radical modifica de manera definitiva las nociones de tiempo, escala y comunidad. La Antártida se consolida así como el escenario donde se ensayan, con la exigencia de lo indispensable, las respuestas espaciales e industriales que la arquitectura necesita para habitar los límites.

Habitar lo extremo Antártida Bienal

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