
Casa Centrípeta está ubicada en una urbanización cerrada de la localidad de Pilar, provincia de Buenos Aires. El proyecto se desarrolla en dos niveles vinculados por medio de un patio en doble altura. En planta baja se ubican las áreas sociales, en relación directa con el paisaje natural, mientras que sobre el nivel superior se disponen los dormitorios.
El programa se organiza a partir de un patio central a cielo abierto que constituye el centro de la vida doméstica, aportando luz natural y ventilación a cada uno de los ambientes. Al mismo tiempo, articula las relaciones y los distintos grados de intimidad requeridos entre interior y exterior en función de las áreas sociales y privadas. La arquitectura adopta una condición centrípeta e introspectiva, donde espacios y recorridos convergen hacia este vacío interior que articula y estructura la experiencia del habitar.
Materia, espacio y paisaje se integran como experiencia del habitar
La estructura se resuelve mediante perfiles conformados de acero galvanizado revestidos de chapa sinusoidal. El mismo, conforma una piel homogénea que establece unidad a los distintos volúmenes de la vivienda. La elección material permitió alternar las caras prepintadas color negro y su reverso galvanizado color gris, estableciendo relaciones de fondo y figura que refuerzan la percepción espacial del conjunto. Esta decisión aporta una coherencia entre el sistema constructivo, el espacio y el lenguaje arquitectónico de la obra.
Sobre el perímetro, la tectónica se recorta, pliega y superpone, dependiendo cada caso, para generar continuidad espacial hacia el exterior sin perder intimidad. La estructura resultante configura el lenguaje arquitectónico vinculado directamente a requerimientos del programa y, en determinados momentos para evidenciar las lógicas tectónicas del proyecto: vigas, columnas y planos metálicos que participan activamente en la construcción del espacio, revelando con claridad los sistemas constructivos que dan forma a la vivienda.
Difuminación de los límites y diálogo interior-exterior
La relación entre espacio y estructura constituye uno de los temas centrales de la obra. A través de operaciones tectónicas precisas, el proyecto pone en tensión y desplaza continuamente el límite entre lo construido y lo abierto, entre el interior y el exterior. Los espacios intermedios adquieren así un rol protagónico: galerías, terrazas y patios funcionan como umbrales capaces de integrar clima, paisaje y vida cotidiana. De esta manera se generan gradientes y transiciones donde los bordes se vuelven difusos y el límite deja de asumir una condición binaria para transformarse en un espesor habitable.
El patio central sintetiza esta búsqueda. Allí la estructura se despega del muro, y los recorridos se suspenden sobre el vacío, y los planos parecen flotar en el aire, dando lugar a la vegetación que penetra el corazón de la vivienda, estableciendo una continuidad entre naturaleza y arquitectura: la luz, el aire y las especies vegetales transforman este espacio en un dispositivo ambiental.

























