
Casa Sosa, implantada en San Martín de los Andes, debía acomodarse a la topografía inclinada del terreno de 900m2, el cual contaba con una pendiente muy pronunciada. Luego de probar distintas alternativas, se decidió generar una planta alargada hacia la parte baja del terreno, de unos 8m de altura, separando la parte superior de la inferior. Esta planta se apoya en columnas y vigas de hormigón armado.
Estas columnas cimentadas sobre el terreno natural miden 3,40 m, altura que se obtuvo gracias al aporte de material grueso de cantera y el diseño del muro de contención de gaviones, que son cestas de malla galvanizada rellenas de piedra, muy comunes en la zona. Asimismo, se proyectó una cubierta quebrada con el fin de generar una claraboya hacia el norte, y dar lugar a la luz solar en el encofrado, ya que el terreno se encuentra en la parte baja de un fraccionamiento orientado al sureste, con vistas a la ciudad, el lago Lácar y el cerro Chapelco. De este modo, se logró que el sol ingrese a la casa durante un par de horas.
Los materiales elegidos para la obra fueron madera multilaminada de pino para las estructuras y los techos, madera de kiri para el revestimiento interior, madera de lenga para los detalles exteriores y la cubierta. Para el revestimiento exterior, se optó por chapa ondulada negra, ya que requería poco mantenimiento.
En cuanto al sistema constructivo, se eligieron paneles autoportantes Propanel SIP proporcionan el aislamiento necesario para contrarrestar el frío invernal. Estos paneles, con núcleo de poliestireno, son muy eficientes térmicamente y, además, al ser un panel rígido de casi 3 m² de superficie, favorece a la rapidez de construcción, reduciendo los plazos de ejecución de las obras a casi la mitad.

