¿Es la casa la mejor vacuna que se inventó hasta ahora contra el coronavirus?

¿Es la casa la mejor vacuna que se inventó hasta ahora contra el coronavirus?

por Andrés Muñoz, arq

En el último mes, numerosos foros que nuclean a arquitectos en las redes sociales y perfiles de profesionales, muchos de esos mis amigos y conocidos (todos colegas), se replicaba una frase que en principio parece simpática y quizás uno mismo le dio el codiciado (y algo inconsciente) “me gusta” o incluso lo compartió. Repetida en numerosos memes que también circularon en otros idiomas, la frase “Hasta ahora, la mejor vacuna contra el Covid-19 fue hecha por arquitectos: la casa” quizás fue compartida por diversión, pero quizás algunos la tomaron en serio. Aún más, algunos memes nos ponen en pie de igualdad con los médicos preguntando si “no hay un aplauso para los arquitectos (ya que) finalmente somos los primeros en diseñar la mejor vacuna que hay hasta el momento contra el covid-19… tu casa!”.

meme casa covid

A modo de portaestandarte de nuestra profesión se nos henchía el pecho pensando de qué manera ejemplar habíamos colaborado con la pandemia. Y que quede claro, no es que no podamos colaborar desde nuestro lugar y apoyando con el diseño las nuevas medidas de distanciamiento social, creando mejores espacios para aplicar los protocolos de esterilización vigentes o repensando la ciudad post-pandemia por mencionar solo algunas, pero lo haremos según nuestro leal saber y entender y será el producto de un verdadero acto reflexivo.

La frase tiene su sentido, claro, reinterpreta y refuerza sin lugar a dudas el pedido encarecido que realiza y difunde el gobierno de “quedate en casa” o de “Ahora mismo, la mejor vacuna contra el Covid-19 es quedarse en casa”, en su versión más extendida. Es que, efectivamente, la historia ha probado a partir de pandemias anteriores que ante la ausencia de una vacuna, la única medida que evita el aumento de los contagios es la cuarentena. Pero si parece demostrar cierto desconocimiento de la realidad arquitectónica de nuestras ciudades, sin ánimo de ofender a mis colegas.

Recordemos que las estimaciones indican que los arquitectos son responsables de entre el 2 y el 20 por ciento de las casas y hogares que se construyen. Históricamente, nosotros simplemente nos apropiamos de algo que la sociedad en cualquier parte del mundo venía haciendo por sí misma, sin necesidad de un “obrero principal” que se lleve los laureles y que encima desmerecemos al llamarle “arquitectura vernácula”. Además, no nos olvidemos, hay gente que no tiene casa o tan siquiera un techo sobre sus cabezas, pero tranquilos que ellos no se ofenderán porque tampoco cuentan con acceso a internet.

Tenemos quizás cierto “complejo de superioridad” que puede ser que nos dificulte ponernos en contexto, ya que todas las otras tareas y ocupaciones son nobles y esenciales para el desarrollo de la vida. Pensemos sino en todas las personas cuyas ocupaciones -muchas veces mal pagas y poco tenidas en cuenta- ahora permiten que nosotros, los Señores Arquitectos nos quedemos en casa, una prueba más de lo poco útiles que somos en estos tiempos.

Esta práctica de auto adulación es quizás la que ha hecho que nuestra profesión sea muchas veces percibida como un tanto frívola, evidentemente no somos la solución a todos los problemas del mundo. Y si esto es lo que terminamos transmitiendo en nuestras facultades, quizás hay algunas cosas que -como formadores de otros profesionales- debemos revisar. Mantengámonos humildes frente a la mágica disciplina de la que formamos parte. Dejemos mejor que nuestro trabajo hable por nosotros, no nuestros títulos.

28 abril 2020 / by / in , ,

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